Club de Lectura - 4 diciembre 2019 Club de Lectura - 4 diciembre 2019 Club de Lectura - 4 diciembre 2019 Club de Lectura - 4 diciembre 2019

 El pasado 4 de diciembre visitó nuestro instituto, dentro de las actividades promovidas por nuestro Club de lectura y del programa Leer Juntos, la ya célebre autora Irene Vallejo. Desde ese día ha sido reconocida con el Premio Ojo Crítico de narrativa y está saboreando la 5ª edición de la obra que leímos. El infinito en un junco le está proporcionando múltiples alegrías y la está llevando a saborear las mieles del éxito.

Nos reconfortó hablar con ella de libros, de literatura, de la estela que ha dejado atrás en la historia de la humanidad este objeto aparentemente tan inofensivo. Acudieron a nuestra llamada padres y madres de alumnos, alumnos del centro y otros que lo fueron, amantes de los libros, y amigos fieles. Presentó su intervención la profesora Berta Amella que con magistral precisión realizó una reseña tan acertada como vehemente. Quedan a continuación sus palabras:

"Este libro está dando a Irene mucho trabajo, pero muchas alegrías. Ayer mismo se anunció la 4ª edición. Está recibiendo unas críticas magníficas, la última de Mario Vargas Llosa. 

El libro que nos trae aquí en esta ocasión es un ensayo. Lo cierto es que a pesar de ser un ensayo, se lee con mucha fluidez,  es posible leerlo como una novela.

El infinito en Junco es un “metalibro”: un libro que habla de libros. Creo que hemos tenido un gran acierto en proponer un libro como este en un club de lectura que, además, tiene lugar en una biblioteca y que acoge a lectores fieles y entregados.

Esta obra tenía todo a favor, tenía los mejores ingredientes: una magnífica escritora, filóloga bibliófila, lectora apasionada que nos habla de los libros. Nada podía salir mal…

El infinito en un junco. La invención de los libros en el mundo antiguo, es un recorrido -que parte de la ribera del Nilo- por 30 siglos de historia de este maravilloso invento, y por toda la serie de elementos que van de su mano: la invención de la escritura, la propia confección del libro y su progresivo perfeccionamiento, las primeras bibliotecas, librerías, copistas, la alfabetización, los géneros literarios, el canon, la supervivencia de los libros, la difusión del conocimiento, etc.

Desde la portada y el título hasta la última página, este libro es pura belleza y erudición.

Ante todo, hay que decir es que es un grandísimo trabajo, no hay más que echar un vistazo a la abrumadora bibliografía. Está caracterizado -como siempre en esta autora- por el rigor y la precisión, sobre todo léxica, y la sensibilidad.

He disfrutado mucho de su lectura. Lo he leído despacio, saboreando cada párrafo. Muchos pasajes me han arrancado sonrisas, otros me han emocionado.

Como docente, pensaba al leerlo, que podría ser perfectamente el libro de texto en mis materias, pero también en Literatura universal o en Historia o en Filosofía. Es como una enciclopedia, como lo eran la Ilíada y la Odisea para los griegos -según nos recuerda ella misma-.

He aprendido mucho con este libro. Y lo que ya sabía, me ha gustado contado así. Da igual que Irene me hable de Alejandro Magno, de la cuestión homérica, de Aristóteles, de los orígenes de la escritura o de sus soportes, de la esclavitud, que me cuente un mito o una etimología, que me hable de Marcial, de Virgilio, de Ovidio, de Cicerón... Siempre me pasa: contado por ella, el relato es especial.

Es una auténtica maestra trenzando palabras. 

He leído este libro para mí, pero también lo he leído en voz alta, a la antigua (cerrando el círculo, por tanto). Lo he hecho en clase y también en casa. Me encanta compartir así la lectura cuando me apasiona lo que se cuenta o cómo se cuenta. 

Si algo se le da bien a Irene es enlazar el mundo clásico con el mundo actual. Grecia y Roma están siempre presentes en su mente y en su pluma, pero tampoco se olvida de persas y egipcios. 

A pesar de reconocer perfectamente su estilo, percibo en su último libro a una Irene diferente. Me explico: no es diferente su deliciosa prosa, la que encontramos en sus novelas, sus columnas, incluso sus cuentos infantiles. Pero sí encuentro que asoma su persona, del mismo modo que en la antigua Grecia cuando se produjo el salto del género épico al género lírico.

Conozco a Irene, la conozco personalmente desde hace muchos años pero ahora la he conocido más. En algunos pasajes de este libro nos cuenta su paso por el colegio, por el instituto, por la universidad, sus estancias en Oxford y en Florencia. Nos habla de sus padres

No puedo dejar de detenerme en el capítulo que dedica a Pilar Iranzo, su profesora de griego del instituto Goya, que también fue la mía, y a quien también debo mi vocación. 

En la misma línea, me gustaría destacar también la elegancia con la que homenajea a figuras femeninas, empezando por su madre -preciosa dedicatoria que abre el libro- y pasando personajes como Penélope, Aspasia, Hipatia, Cleopatra, Cornelia, Sempronia, Tulia, Sulpicia; Enheduanna –primer autor del mundo que firma un texto-, Safo, otras escritoras ignoradas (o borradas, como las llama),  bibliotecarias o la mismísima María Moliner. 

En fin, estoy segura de que este canto a los libros no os habrá dejado indiferentes, queridos compañeros lectores. Yo he disfrutado infinitamente." 

Nos quedamos con el cariñoso recuerdo de quien está siendo una de las autoras más reconocidas en los últimos tiempos y con dos párrafos propuestos para su lectura para abrir boca: 

La síntesis del contenido del libro la encontramos en las páginas 394-95 y una clara muestra de la sensibilidad que desprende este libro las leemos en las páginas 384-85. 

Desde estas líneas os animamos vivamente a su lectura. Lean y disfruten.

 

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