EXCURSIÓN CTR Y FOZ DE ZAFRANÉ. 3º ESO CTMA

 
Los tiempos del ayer y del hoy volvieron a cruzarse en una jornada para pensar con nuestros alumnos/as de 3º de ESO (Biología y Geología) y 2º de Bachillerato (Ciencias de la Tierra y el Medio Ambiente).
 
Nuestra excursión comenzó con un atasco urbano, reflejo del incesante crecimiento de la ciudad. Este contratiempo fue la excusa perfecta para presentar nuestro primer destino: el CTRUZ (Centro de Tratamiento de Residuos Urbanos de Zaragoza). Allí comprobamos de primera mano el inmenso reto que supone gestionar la basura de toda la población, entendiendo la urgencia de abandonar la cultura del "usar y tirar", separar nuestros residuos en los diferente contenedores y aplicar las 7 erres para evitar que nuestro planeta acabe como en la película Wall-E (inhabitable y consumido por la basura).
 
El CTRUZ no sólo nos obligó a tomar conciencia del enorme problema ambiental que generan nuestros desperdicios, sino que resultó ser un enclave privilegiado para la observación ornitológica. Pudimos avistar cigüeñas, que han alterado sus hábitos y ya se quedan todo el año sin migrar al sur gracias a esta fuente de alimento continuo; varias especies de gaviotas y rapaces como milanos, buitres y cernícalos. El cielo también nos regaló el vuelo en hipnóticas bandadas de cientos de estorninos. Tras esta intensa parada de reflexión sobre nuestro presente, viajamos al pasado profundo dirigiéndonos hacia La Puebla de Albortón.
Nuestro destino final era la Foz de Zafrané, un cañón espectacular tallado durante millones de años por la incansable erosión del Arroyo del Carcaño y las formaciones posteriores que dejan unas impresionantes paredes verticales muy utilizadas hoy por los escaladores locales. Al caminar por el fondo de esta garganta o foz pisábamos en realidad las rocas calizas formadas en el lecho del mar cálido y poco profundo que durante el Jurásico ocupaba este territorio del Campo de Belchite. Por eso, si nos fijamos bien en estas rocas, aún es posible encontrar fosilizados a los invertebrados marinos que las habitaron hace 150 millones de años.
 
Caminar por la Foz, observar las marcas en la roca, pisar un auténtico escenario de cine (aquí se rodó la película Sirât) y toparnos con el colosal pilar indestructible del antiguo tren minero de Utrillas, fue el broche de oro para entender que el paisaje que pisamos cuenta una historia en constante transformación, moldeada a partes iguales por la fuerza de la naturaleza y la mano del ser humano.